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Los cursos financiados por el Gobierno de España, y creo que también los que vienen pagados con fondos europeos, tienen como requisito incluir un módulo de emprendimiento -que suelen meter al final del temario con calzador-. En éstos aparecen los contenidos básicos de la creación de una empresa: Actitud y valores del emprendedor, plan de empresa, estudios de mercado, análisis de la idea de producto, etc. Vamos, lo típico, ¿no?

En un curso financiado por la Fundación Tripartita que hice, el encargado de dar la obligada materia de emprendimiento nos entregó un artículo buenísimo sobre emprendimiento de la Revista IESE, que podéis leer íntegro aquí.

Me sirvo de este artículo, que considero un fiel y sintético reflejo del discurso sobre el emprendimiento que tanto oímos estos días, para plantear una pequeña reflexión y relacionarlo con otros contextos más o menos afines.

“El Emprendedor no nace, se hace”

El debate innato vs. aprendido con el que comienza el artículo, y que ya podíamos ver en el choque racionalismo vs. empirismo de hace siglos tiene gran peso en nuestras sociedades y baña multitud de inquietudes humanas. ¿Son las habilidades musical o matemática innatas? ¿Cuánto es innato y cuándo aprendido en el ser humano? Para el lector que venga de las Ciencias Sociales esto habrá sido un tema recurrente, aplicado a distintos campos, en su formación. Pues, bueno, el emprendimiento está sujeto también a este debate. He dudado a la hora de escribir debate. Aunque algunos añaden la coletilla ecléctica de que hay predisposiciones innatas, o en el otro polo, que influye mucho el contexto social, se me antoja que se tiende a afirmar que tiene más peso la experiencia y el aprendizaje que el componente innato.

Algo que se extrae con frecuencia de estos debates es que todo el mundo puede ser emprendedor, si se lo propone seriamente.

“Comportamientos concretos que impulsen la creatividad”

El debate innato-aprendido lo he visto también en un concepto que intencionadamente quiero relacionar con el emprendimiento: la creatividad. ¿Por qué la creatividad y no la inteligencia u otra cosa? Porque parece que ser emprendedor va ligado a tener ideas buenas, rompedoras, que innoven. Por lo tanto, parece que para ser emprendedor hay que ser creativo. Como digo, en la creatividad hay también un debate de si ésta se cultiva o se nace con ella. Es que siempre ha tenido mucha imaginación. Probablemente la mente del niño tenga grandes capacidades creativas, y es la fuerza y la disciplina de la escolarización y de la asimilación de normas sociales la que la va mermando.

“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.” (Atribuido a Einstein)

Me da la sensación de que, cuando se habla de las características que tiene/ha de tener un emprendedor, se puede sustituir la palabra por “persona creativa” y la frase sigue teniendo sentido semántico. Podemos hacer la prueba en el artículo de IESE. Algunos teóricos de la creatividad, aunque pudiera parecer lo contrario, afirman que la creatividad es una habilidad que se puede trabajar. ¡Euréka! Hablo de la libre asociación de ideas, de probar posibles combinaciones, de imaginar escenarios. En definitiva, hay alguna que otra similitud en el trasfondo de ambos conceptos.

La creatividad últimamente la veo (o esa sensación me da) en boca de muchos. Si accedemos a Coursera, un enorme y popular gestor de formación online superior gratuita y abierta, hay algún que otro curso que habla de creatividad en el mismo título. Quizá el curso más saliente en la línea que vengo escribiendo sea Developing Innovative Ideas for New Companies: The 1st Step in Entrepreneurship (Desarrollando ideas innovadoras para las nuevas empresas: El primer paso en el Emprendimiento). No sé si de moda pero es algo con importante demanda social, al igual que el emprendimiento.

“La formación es fundamental”

Si lo pensamos, que el ganador del debate innato vs. aprendido sea, o parezca ser, lo aprendido tiene consecuencias positivas para el sector de la formación. Ya que puedo aprender a ser emprendedor -muchos expertos lo dicen-, vamos a ver dónde me pueden formar mejor para ello. El título del artículo de IESE es “Claves para despertar el emprendedor que hay en ti“. ¿Es como la calvicie, que está en ti y llegado un punto en la vida despierta? ¿Es que está la semilla en ti y la cultivas? En cualquier caso, el artículo abre con un debate y finaliza, de una manera un tanto tendenciosa, con un epígrafe titulado “La formación es fundamental”. El debate estaba decidido antes de empezarlo.

Muy en la línea de la formación, el aprendizaje para toda la vida o longlife learning es una tendencia que empezó a resonar en macro-instituciones como la UNESCO (página 84 en adelante). Por otro lado, en esta página de la Unión Europea que muestra la legislación, actas, comunicaciones y demás, se recoge que “la Educación debe desarrollar la conciencia de emprendimiento desde una edad temprana“. Y desde el ámbito de la Educación formal y de la producción de literatura académica hay gran cantidad de publicaciones que tratan el emprendimiento. Esta misma página concibe el emprendimiento como una competencia clave para el aprendizaje para toda la vida. A nivel estatal también ha calado este concepto. Con motivo de los cambios recientes en los certificados de profesionalidad, el BOE del 21 de marzo de 2013 afirma en la misma introducción que estas acciones formativas favorecen “el aprendizaje a lo largo de toda la vida de la población activa”.

Aprender a lo largo de la vida es algo que, de un modo u otro, se da, sin necesidad de que baje nadie a ponerlo de moda. Quiero llamar al escepticismo sobre este concepto, parafraseando a Luis Alonso Enrique, diciendo que la formación para toda la vida es otro filtro a los trabajadores, que excluye de las partes más bonitas del sistema a aquéllos que no tienen la oportunidad de apuntarse constantemente a cursos, obtener certificados, etc.

Emprendimiento, aprendizaje para toda la vida, creatividad, u otros como sociedad del conocimiento, nativo digital. Son términos rimbombantes que se ponen de moda obedeciendo a una agenda político-económica o una veta importante de hacer negocio. De manera similar a los términos liderazgo 2.0, coaching o e-learning.

Este artículo de la revista IESE me ha parecido que tiene una retórica similar a los muchos artículos pseudoacadémicos que presentan las grandes ventajas de la pizarra digital, la realidad aumentada, la <tecnología o práctica de moda>, etc. Si es que, en definitiva, muchas veces hay que montarse en el carro para ganarse el pan, ¿no?