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Cada poco tiempo, en el mundo de la empresa, especialmente el de aquel terreno difuso y movedizo de la Consultoría, surgen modas. Estas modas las crean grandes empresas proveedoras de tecnología, think tanks o entidades poderosas, grupos de opinión, etc. Luego, cada líder o empresario que se precie debe repetirlas para no quedarse fuera. Se las crea o no.

Hablo del emprendimiento, el 2.0, la gamificación… Hoy desempolvo este descuidado blog para escribir unas reflexiones sobre una de estas modas: la responsabilidad social corporativa.

La manera típica de definir este concepto es con este motto: La empresa equis ha obtenido beneficio de la sociedad, así que, ¿por qué no va a revertir parte de ese beneficio en la sociedad? En el plano teórico esto es maravilloso, como muchos de estos conceptos bonitos que se ponen de moda en sectores como consultoría, márketing, publicidad, etc. Pero en el terreno de lo práctico he visto cosas algo alejadas de este ideal.

Como es el concepto de moda, de pronto brota toda una hueste de cantamañanas con títulos como advisors, consultants y formadores de responsabilidad social corporativa (RSC, a partir de ahora). Y, por supuesto, multitud de empresas de formación de calidad dudosa tardan lo mismo que el batir de alas de un colibrí en lanzar al mercado cursos de formación sobre esto (si es solo para líderes o directivos, mejor). De igual modo que tenemos cursos y másteres en emprendimiento, en sea usted creativo, y,  en gamificación, tenemos también cursos sobre cómo ser solidario desde la empresa con RSC.

El subirse al carro es algo fundamental en este tipo de actividades empresariales. Aunque no solo en estos sectores. Empresas más tradicionales, como la macro constructora FCC elabora informes de RSC. Curioso, ¿no? A una empresa que está salpicada por los papeles de Bárcenas se le llena la boca con la RSC mientras se dice que hace el habitual contubernio con las adjudicaciones, pliegos, donativos y tráficos de influencias.

Y es a eso lo que me refiero. Puedes hacer un curso sobre Gamification y que no está para nada gamificado en su funcionamiento, como es el -a pesar de eso- buen curso de Coursera al respecto. También puedes elaborar en tu empresa informes de RSC cuando has seguido el modelo del pelotazo del ladrillo y las concesiones.

Pongo más ejemplos. Y, aunque ahora no los referencio, son ejemplos de empresas reales que han llegado a mis oídos. Puedes impartir un máster universitario sobre RSC, y al mismo tiempo, te sirves del SEPE para coger gente con el pretexto de impartirles un curso, ponerles a currar unos meses mientras dura el curso (sin retribución), y cuando se acaba la formación, contratarles (ya que el SEPE obliga) por poco más del salario mínimo. Imaginemos que el ideólogo de esta trampa luego acaba siendo coach para directivos. Otro ejemplo: puedes vender cursos de habilidades de emprendimiento, de RSC a otros, y luego tener la propia empresa llena de becarios que acceden mediante un curso (para hacer convenio) que tienen que poner de su bolsillo.

Por eso, cada vez que leo RSC me entran ganas de poner a estos empresaurios a currar en las mismas condiciones que tienen a sus empleados y que, ahora sí, sigan promocionando la RSC. Si bien también he visto ejemplos honrosos de ello, activo todas las alarmas cuando veo a alguien que va vendiendo RSC por ahí.

La izquierda española no suele hacer gala de su españolidad. Y si se dice así, como que suena extraño. Pero creo que cierta izquierda española, no sólo no reniega de España, sino que es, a su manera, patriótica. Antes de nada, inciso: ¿Qué entendemos por izquierda? Para esta entrada, entiendo izquierda como la inclinación política de aquéllos que no ven con buenos ojos la línea iniciada por el PSOE y continuada después por el PP, de recortes, más dinero a los ricos, menos derechos y menos oportunidades para la población, pelotazos, inshidiash, corruptelas, alta tolerancia a la delincuencia, etc.

Ya que empezamos con definiciones, lo siguiente es decir qué entiendo por patriotismo aquí. Pues, a este nivel, no es otra cosa que el deseo solidario de que aquéllos que pertenecen simbólicamente a la patria estén bien. Se podría complicar más, pero para efectos de esta entrada, así se queda: que los tuyos estén bien.

Cuando nuestros gobernantes y políticos venden un servicio público a sus amigüitos, y luego éstos despiden de sopetón a cantidades importantes de trabajadores (ha pasado o casi pasa), o reducen a la mitad su sueldo (ha pasado), en realidad están arruinando la vida de muchos españoles. Cuando los izquierdosos sindicatos pactaron con la CEOE que los salarios de la población siguieran siendo ridículos con respecto del nivel de precios y carga impositiva, ¿cuán solidario fue aquello? Cuando la persona que debería ser el icono del amor a sus compatriotas, el Rey, se va a matar especies protegidas a safaris de 45.000€ cuando hay millones de sus súbditos españoles en la mierda, el engaño se hace patente. O dicho sea de paso, que este señor se mantenga bastante inmóvil cuando varios miembros de la Familia Real están salpicados por acusaciones de apropiación indebida e indecorosa de dinero público, del dinero de todos, da buena cuenta de su patriotismo. Lo que voy a decir puede sonar un poco perroflauta, pero el prototipo de empresario con su banderita de España en el retrovisor del BMW que luego tiene a un becario por 400€ no es muy patriota, no está siendo solidario con su español vecino. Como dice Julio Anguita en una entrevista de LaSexta Noche: “España son la gente joven que mañana tiene que trabajar“.

Cuando se manifiestan las Mareas Blancas, Rojas o Verdes, que son movimientos a los que fácilmente se les posiciona en la izquierda (aquí no incluyo al PSOE o a los grandes sindicatos), lo hacen para mantener unas condiciones de calidad de vida para el grueso de la población. Esta solidaridad por el pueblo es sentida, creo yo, por muchos manifestantes como el deseo de que sus vecinos españoles estén bien. Simple y llanamente.

Lo fácil sería cerrar esta entrada diciendo, al estilo 15M, que los antisistema y antiespaña son algunos de los políticos que nos dirigen. No niego tal cosa, pero quisiera terminar diciendo que cómo van a comportarse patrióticamente nuestros gobernantes, si no gobiernan para la población. Aún en el caso de que no estuvieran en política para llenar el cazo, tienen que rendir cuentas a sus jefes. Sus jefes no son otros que grandes corporaciones privadas (eléctricas, constructoras, bancos), que ven en los derechos sociales un freno a sus beneficios económicos.

Los cursos financiados por el Gobierno de España, y creo que también los que vienen pagados con fondos europeos, tienen como requisito incluir un módulo de emprendimiento -que suelen meter al final del temario con calzador-. En éstos aparecen los contenidos básicos de la creación de una empresa: Actitud y valores del emprendedor, plan de empresa, estudios de mercado, análisis de la idea de producto, etc. Vamos, lo típico, ¿no?

En un curso financiado por la Fundación Tripartita que hice, el encargado de dar la obligada materia de emprendimiento nos entregó un artículo buenísimo sobre emprendimiento de la Revista IESE, que podéis leer íntegro aquí.

Me sirvo de este artículo, que considero un fiel y sintético reflejo del discurso sobre el emprendimiento que tanto oímos estos días, para plantear una pequeña reflexión y relacionarlo con otros contextos más o menos afines.

“El Emprendedor no nace, se hace”

El debate innato vs. aprendido con el que comienza el artículo, y que ya podíamos ver en el choque racionalismo vs. empirismo de hace siglos tiene gran peso en nuestras sociedades y baña multitud de inquietudes humanas. ¿Son las habilidades musical o matemática innatas? ¿Cuánto es innato y cuándo aprendido en el ser humano? Para el lector que venga de las Ciencias Sociales esto habrá sido un tema recurrente, aplicado a distintos campos, en su formación. Pues, bueno, el emprendimiento está sujeto también a este debate. He dudado a la hora de escribir debate. Aunque algunos añaden la coletilla ecléctica de que hay predisposiciones innatas, o en el otro polo, que influye mucho el contexto social, se me antoja que se tiende a afirmar que tiene más peso la experiencia y el aprendizaje que el componente innato.

Algo que se extrae con frecuencia de estos debates es que todo el mundo puede ser emprendedor, si se lo propone seriamente.

“Comportamientos concretos que impulsen la creatividad”

El debate innato-aprendido lo he visto también en un concepto que intencionadamente quiero relacionar con el emprendimiento: la creatividad. ¿Por qué la creatividad y no la inteligencia u otra cosa? Porque parece que ser emprendedor va ligado a tener ideas buenas, rompedoras, que innoven. Por lo tanto, parece que para ser emprendedor hay que ser creativo. Como digo, en la creatividad hay también un debate de si ésta se cultiva o se nace con ella. Es que siempre ha tenido mucha imaginación. Probablemente la mente del niño tenga grandes capacidades creativas, y es la fuerza y la disciplina de la escolarización y de la asimilación de normas sociales la que la va mermando.

“La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.” (Atribuido a Einstein)

Me da la sensación de que, cuando se habla de las características que tiene/ha de tener un emprendedor, se puede sustituir la palabra por “persona creativa” y la frase sigue teniendo sentido semántico. Podemos hacer la prueba en el artículo de IESE. Algunos teóricos de la creatividad, aunque pudiera parecer lo contrario, afirman que la creatividad es una habilidad que se puede trabajar. ¡Euréka! Hablo de la libre asociación de ideas, de probar posibles combinaciones, de imaginar escenarios. En definitiva, hay alguna que otra similitud en el trasfondo de ambos conceptos.

La creatividad últimamente la veo (o esa sensación me da) en boca de muchos. Si accedemos a Coursera, un enorme y popular gestor de formación online superior gratuita y abierta, hay algún que otro curso que habla de creatividad en el mismo título. Quizá el curso más saliente en la línea que vengo escribiendo sea Developing Innovative Ideas for New Companies: The 1st Step in Entrepreneurship (Desarrollando ideas innovadoras para las nuevas empresas: El primer paso en el Emprendimiento). No sé si de moda pero es algo con importante demanda social, al igual que el emprendimiento.

“La formación es fundamental”

Si lo pensamos, que el ganador del debate innato vs. aprendido sea, o parezca ser, lo aprendido tiene consecuencias positivas para el sector de la formación. Ya que puedo aprender a ser emprendedor -muchos expertos lo dicen-, vamos a ver dónde me pueden formar mejor para ello. El título del artículo de IESE es “Claves para despertar el emprendedor que hay en ti“. ¿Es como la calvicie, que está en ti y llegado un punto en la vida despierta? ¿Es que está la semilla en ti y la cultivas? En cualquier caso, el artículo abre con un debate y finaliza, de una manera un tanto tendenciosa, con un epígrafe titulado “La formación es fundamental”. El debate estaba decidido antes de empezarlo.

Muy en la línea de la formación, el aprendizaje para toda la vida o longlife learning es una tendencia que empezó a resonar en macro-instituciones como la UNESCO (página 84 en adelante). Por otro lado, en esta página de la Unión Europea que muestra la legislación, actas, comunicaciones y demás, se recoge que “la Educación debe desarrollar la conciencia de emprendimiento desde una edad temprana“. Y desde el ámbito de la Educación formal y de la producción de literatura académica hay gran cantidad de publicaciones que tratan el emprendimiento. Esta misma página concibe el emprendimiento como una competencia clave para el aprendizaje para toda la vida. A nivel estatal también ha calado este concepto. Con motivo de los cambios recientes en los certificados de profesionalidad, el BOE del 21 de marzo de 2013 afirma en la misma introducción que estas acciones formativas favorecen “el aprendizaje a lo largo de toda la vida de la población activa”.

Aprender a lo largo de la vida es algo que, de un modo u otro, se da, sin necesidad de que baje nadie a ponerlo de moda. Quiero llamar al escepticismo sobre este concepto, parafraseando a Luis Alonso Enrique, diciendo que la formación para toda la vida es otro filtro a los trabajadores, que excluye de las partes más bonitas del sistema a aquéllos que no tienen la oportunidad de apuntarse constantemente a cursos, obtener certificados, etc.

Emprendimiento, aprendizaje para toda la vida, creatividad, u otros como sociedad del conocimiento, nativo digital. Son términos rimbombantes que se ponen de moda obedeciendo a una agenda político-económica o una veta importante de hacer negocio. De manera similar a los términos liderazgo 2.0, coaching o e-learning.

Este artículo de la revista IESE me ha parecido que tiene una retórica similar a los muchos artículos pseudoacadémicos que presentan las grandes ventajas de la pizarra digital, la realidad aumentada, la <tecnología o práctica de moda>, etc. Si es que, en definitiva, muchas veces hay que montarse en el carro para ganarse el pan, ¿no?

Como le ocurre a muchos españoles universitarios gran parte de mi neófita andadura laboral ha sido a través de becas. ¡Oh, beca! ¡Qué gran y maravilloso concepto! Quiero decir algunos puntos sobre las becas y prácticas. Becas siempre entendidas como de trabajo, no de ayuda económica.

A modo de preámbulo, valoremos las prácticas de las carreras. En algunos sitios lo llaman practicum, que suena mejor, ¿no? Me parecen necesarias pedagógicamente hablando, y pueden ser una buena oportunidad de salirse de apuntes, PowerPoints y trabajos de clase. Lo ideal sería que te pagaran algo, menos de lo que se le retribuiría a un trabajador de pleno derecho y conocimientos, pero algo. Bueno, no siempre puede ser así, y podemos argüir que la retribución que se obtiene es en forma de conocimientos. Pero creo necesario que el practicante no tenga que pagar. Pagar por trabajar es algo que entristece, que rebana la motivación y que es injusto; y es que cuando uno paga 18 ó 20 créditos de prácticas de carrera, podemos estar hablando de 200 ó 300€ fácilmente. Eso en mi época, será más ahora con el regalo del PP de subir las tasas universitarias. En este sentido, creo que el coste de la matrícula de las prácticas debería ser o simbólico o nulo. Creo que la universidad española está haciendo en este aspecto algo moralmente nefando e indecoroso.

Pasemos a las becas de trabajo, becas extracurriculares, becas en empresa, etc.becario1 Hemos llegado al punto en que las becas se conciben como puestos de trabajo mini. He llegado a ver “Beca para recepción”, en la página de empleo precario primerempleo.com. ¿En serio? ¿Cuánto puede ser el período de adaptación/aprendizaje de un controlador de acceso? ¿De verdad necesitas hacer convenio con la universidad del pobre diablo para ello? ¿Hay beca para repartidor de prensa?

Es precisamente este abuso lo que me ha llevado a pensar que las becas de trabajo deberían ser desde la universidad u organismo que las convenie prescriptivamente breves, no más de 6 meses. O menos. Para ver si el trabajador merece la pena, es tiempo más que suficiente. Pongo un ejemplo de por qué. Yo estuve en una pyme de 12 empleados en la que casi el 50% eran becarios. El empresario, muy sufrido él, prometía que si la cosa iba bien contrataría. Pero, claro, como él mismo decía, el precio del empleado se triplica como poco al pasarlo de becario a persona. Quiero decir, a trabajador con contrato. Así pues fue pidiendo prórrogas del convenio a todo becario que tenía a la vista. Al final decidí irme, porque quería el buen hombre prorrogar otra vez el convenio. Aun cuando la empresa no estaba teniendo pérdidas, había adquirido nuevo mobiliario y equipos audiovisuales caros, hecho viajes a otro continente y contratado (no beca) otras personas. Esta persona no es ningún santo, pero tampoco un empresario que abra una fábrica textil en Bangladesh. Si uno se pregunta por qué los políticos españoles roban tanto, la primera respuesta es porque pueden. Hace falta regulación en las becas y protección al becario. Podemos acusar del atropello en cuanto a derechos laborales que sufrimos los becarios al empresario despiadado, pero también al vacío legal-administrativo que rodea la beca. Y es que el empresario tiene que resistir la tentación para no subemplear esta mano de obra regalada.

Tristemente, con los tijeretazos de los gobiernos de PSOE-PP se ha abaratado la mano de obra española en general, y en particular se ha potenciado la figura del becario y otras formas de empleo precario. Y digo se ha potenciado porque estas ofertas crecen hasta el punto de que un chavalín imberbe como yo, que se encuentra en la franja de edad más castigada por el desempleo, tenga la sensación de que las bolsas de empleo sólo paren becas.  Pareciera que infinitud de empresarios han decidido subirse al carro del beca.

En esta línea, ha llegado a mis oídos el llamado truco de la UNED. Es algo habitual leer en ofertas algo así como abstenerse aquéllos que no puedan firmar convenio con universidad. Pues bien, el truco de la UNED consiste en matricularse de una única asignatura en esta universidad online y, así, ya poder establecer convenio. ¿Futuro laboral, decías?

La campaña No más Becas por Trabajo, impulsada por Oficina Precaria, cuenta el trasfondo de esto de una manera bastante más sistemática que yo. Os dejo el vídeo de las implicaciones de ser becario:

Dad una palmadita en la espada y unas palabras cálidas de comprensión la próxima vez que os crucéis con un becario.

#12m15m: Interesante crónica

Publicado: mayo 13, 2012 en Política
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Verdaderamente, este hombre, Alberto Sicilia, expresa bien el sentimiento de desesperanza con respecto de la política de España en su “El desalojo de Sol y la mayor humillación de mi vida“.

De un tiempo a esta parte, las críticas a nuestra sociedad de consumo se van haciendo más frecuentes. Supongo que es una consecuencia lógica de tanto de nuestro modelo de producción como de nuestros hábitos de consumo. Hemos llegado a esta situación por algo.

Obsolescencia programada (planned obsolescence) son unas palabrejas muy raras que hacen referencia a una característica de la manera de construir un producto, o un bien de consumo, por la que se queda obsoleto en un plazo prefijado. ¿Por qué ocurre esto?

En primer lugar, en documentales y escritos al respecto, se habla de una obsolescencia programada en el mismo proceso de producción. Esto significa que la gente lista e ingenieril que diseña y fabrica los productos los hace con una vida útil determinada (en ocasiones, inferior a lo que daría de sí la tecnología). Esto es, los productos son creados desde las empresas de manera premeditada para que fallen, y así incentivar el consumo.

Por otro lado, estas mismas fuentes suelen hablar de una obsolescencia programada cuyo principal agente es el consumidor. A esta segunda obsolescencia yo prefiero llamarla obsolescencia social (otros lo denominan obsolescencia percibida). Esto significa que se nos ha metido en la cabeza la idea de que los productos dejan de valer, o son reemplazables (mola reemplazarlos) al poco. El ejemplo quizá más sangrante de esto es la moda o la tecnología informática. En éstos, cada temporada nueva, surgen nuevos productos (modelitos, ordenadores, iPads, etc.) que establecen la tendencia de compra. Este tipo de producto se queda anticuado y viejo al poco tiempo.

Si atendemos al aspecto político de toda esta historia, a mí me viene a la cabeza el capitalismo. Específicamente, me viene a la mente la bucólica imagen de la economía libre de mercado (con casitas, gente alegre trabajando y un ferrocarril), y gente en traje muy ocupada por Wall Street y esos centros de nigromancia, cabilando sobre de qué manera ganar más pasta. Resulta fácil imaginar (para mí) que el modelo de producción en los países capitalistas o capitalistizados (perdón por el vocablo) promueva o inste a una obsolescencia programada de los productos (tanto en la misma fábrica como en la educación que reciben los consumidores).

Zeitgeist

Dado que bastante gente empieza a hacerse eco de esta peculiar manera de actuar, es sencillo encontrar información acerca de esto. En primer lugar, cabe mencionar las películas-documentales Zeitgeist (esta palabra alemana significa algo así como “el espíritu de la época”). En la primera entrega, un tanto sacada de la más apasionante teoría de la conspiración, se habla muchas cosas pero mencionaré aquí el jugueteo sucio con el dinero y sus múltiples vericuetos. La segunda entrega del documental, Zeitgeist: Addendum, nos habla de la estafa económica inserta en nuestro mecanismo de producción por la cual se hace necesario tener deudas y escasez, lo cual no anda muy alejado de la estafa intrínseca a la obsolescencia programada.

Los enlaces llevan sendos documentales colgados en Vimeo. En mi opinión, son documentales que merece la pena ver. Aparte de mi escaso juicio, son documentales, por lo general, con buena acogida por parte de la crítica y la gente de Zeitgeist está comprometida en proyectos sociales (como el proyecto Venus). Si se googlea un poco no es difícil encontrar ambos documentales con subtítulos en castellano. Por cierto que una tercera entrega, Zeitgeist: Moving Forward, sale el 15 de enero. Podéis ver aquí un trailer.

The Story of Stuff

No puedo dejar de hablar de un documental en esta línea mucho más corto y menos de la teoría de la conspiración. No me malinterpreten: me gustan mucho las teorías de la conspiración, pero entiendo, que no son asequibles para todos. Este documental se llama The story of stuff (traducido como La historia de las cosas) y cuenta, bien escenificado y muy claramente, qué nos cuentan y qué no del mecanismo económico de producción que todos sufrimos. Lo mejor de esto es que, al escenificarlo, dice cómo encuadrar la parte que vemos (supermercado) con la que no vemos (fábricas, desperdicios, empleados). Es una manera muy lograda de poner en una narración esta versión del problema, a partir de los retazos que, quien más quien menos, todos hemos visto. El vídeo ha sido criticado porque se excede en determinados asertos. No me voy a meter en eso, sino que, lo meto aquí por esa cualidad, la narratividad y escenificación que tiene. Por último, pero no menos importante, el documental habla del consumismo desde el enfoque de la obsolescencia programada (aquí lo doblan como obsolencia) y, si me permitís, es la parte más jugosa del vídeo. El documental dura 21 minutos y está originalmente en inglés, pero aquí se puede ver doblado:

El gran casino europeo

Este mini-documental tiene lugares comunes con Zeitgeist: Addendum, en cuanto a contenido. No obstante, en cuanto a forma es infinitamente más corto (3 minutillos) e infinitamente menos oscuro y abstruso. Es como la explicación rápida y sencilla de las tomaduras de pelo y soflamas que nos cuelan por los mass media cuando hablan de deuda pública (ahora, con la venta de bonos de deuda de España, es fácil oírlo/verlo).

El vídeo, alojado en Vimeo, lo podeis ver aquí.

Comprar, tirar, comprar

Este es el documental estrella de esta entrada. No es tanto por su bondad documental (que la tiene) sino por su novedad, pues fue hace poco emitido en diversos países de Europa (en España, fue emitido el día 9 de enero por la cadena estatal La 2). En este documental está, en gran parte (también en los otros), amparada la breve introducción del principio de esta entrada.

Este trabajo expone la teoría acerca de la obsolescencia programada y lo hace en relación con ejemplos concretos. Tiene una primera parte un poco resumible, a mi juicio, sobre la historia del pacto de las compañías eléctricas para vender bombillas deliberadamente defectuosas y, después, pasa a ejemplos más actuales como las prácticas comerciales de determinadas productoras de hardware.

En palabras de Cosima Dannoritzer, realizadora del vídeo, “No sólo ponemos el problema sobre la mesa, sino que también mostramos algunas salidas o soluciones que ya se están debatiendo“. Ésta es una parte bien bonita del documental; consumidores ayudándose mutuamente para hacer frente a este sistema productivo. No todo iban a ser flores, recomiendo ojear esta revisión en el ABC en el que efectúa una resumen-crítica sobre el documental.

El documental dura 52 minutos aproximadamente. Está en castellano y, cuando no, tiene subtítulos.

Se puede ver, por ahora, desde TVE a la carta en la web de La 2, pinchando aquí. No obstante, dado que TVE a la carta dura dos semanas, y por si acaso, he subido (en MP4) el documental a Deposit Files. Puedes descargarlo pinchando aquí.

Recapitulando, creo que conviene que todos nos informemos sobre nuestro consumo, reflexionarlo, y hay que leer y escuchar qué dice otra gente sobre ello (de ahí los documentales). Es importante ponerse uno relativo, pensar si pasaba esto antes, si pasa hoy en día, en la misma medida, fuera de Occidente y tal. De un tiempo a esta parte, no me gusta demasiado la idea de progreso, pero si queremos progresar como sociedad opino que hay trabajo que hacer.

Esta curiosa situación política cada vez me fascina más. Cada día se me asemeja más a los dos minutos de odio que describía George Orwell en 1984. Me da la impresión que más que una concienciación con la cosa pública, ocurre en la democracia bipartita que más conozco (someramente, no soy, ni por asomo, un politólogo), la que se da en España, una suerte de sentimiento de pertenencia un tanto malvado, o en el peor de los casos un sistema de interacciones revanchistas que da mucho que hablar, y ayuda a la gente a ocupar su tiempo. Da mucho juego la enemistad de rojos y fachas, demócratas y republicanos, laboristas y conservadores, etc.

A lo que a esta zona geopolítica refiere (España), no voy a entrar en consideración de lo bueno, lo bello, o lo justo de meter en el mismo saco una democracia y una monarquía, o si en verdad, desde el punto de vista de lo abstracto y lo teórico, ambas estructuras de poder son compatibles; aunque lo dejo caer.

Dicho lo anterior que no tenía nada que ver pero que me apetecía soltarlo y no tenía cómo, creo que cuando se ha llegado al bipartidismo a uno empiezan a salirle muchas dioptrías, y cada vez ve menos. Me parece increíblemente significativo escuchar el discurso de la gente. Seguramente, más de uno haya oído la expresión del tipo “yo soy del <partido x>”. Me parece sorprendente que se haga así, al menos en conversaciones serias, puesto que creo yo que sería más apropiado “yo he votado al <partido x>”. Esto me hace pensar que la actuación política de nosotros la gente de a pie, en ocasiones, se ve reducida a un mero posicionamiento, sin cuestionamiento alguno. Pareciera a mis oídos como que es una adhesión inamovible, bastante lejos de la crítica, y, por otro lado de la introspección también, como si (la comparación es injusta, lo sé) se dijera yo soy del Real Madrid. Y esto que en el fútbol es sano y requisito de su competición deportiva, en la Política no parece igual de sano. Me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Lo que quiero decir es que esta inclusión en un grupo para dotar de sentido a la vida pública, hecha de manera tan superficial, y de manera bipartidista da lugar a definirse políticamente por oposición a otro partido, y en grado alto, a la sistemática denostación del partido político enemigo. Lo cual, si lo pensamos, no parece excesivamente adaptativo, ni democrático.

El bipartidismo da lugar a situaciones curiosas. He contrastado el hecho en más de una ocasión (sin llegar a los cánones del positivismo, lamentablemente) de que si me meto o critico algo del <partido x>, se me posiciona automáticamente como del <partido y>, y el posicionamiento suele ir acompañado de un contraataque dirigido a infravalorar al <partido y> al que yo, supuestamente, pertenezco.

Y este comportamiento tiene su reflejo, seguramente, en políticos de ambos partidos que son rétores demagogos. Puede pensarse en Leire Pajín o González Pons, por poner un ejemplo de ambos partidos bipartidistas.

Para obedecer un poco al título de la entrada, ¿cuáles pienso yo que son los peligros de una democracia bipartita como la que tenemos en España? El principal es la ignorancia. Si defendemos sin importar qué a nuestro partido, mediante un contraataque dirigido al partido rival, pues bien, los primeros que se ven afectados son los partidos, que no mejorarán su actuación política, y por el contrario, fomentarán ese bipartidismo con declaraciones dirigidas a lo emocional de incluirse en un partido, ya que, el bipartidismo les viene como anillo al dedo para mantener sus privilegios como clase política y para evitar que otros partidos, minoritarios, tengan relevancia real en la Política. De cara a los electores, es lo más sencillo, supongo. Yo me meto aquí, que estoy a gusto ya que está en concordancia con lo que piensa mi familia, lo que veo en mis colegas, etc., y ya está, para qué voy a indagar un poco en la historia del partido o en las motivaciones que motivan su agenda política.