Archivos de la categoría ‘Curiosidades’

Root en Android

Publicado: mayo 13, 2013 en Curiosidades
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Esta entrada no es otra cosa que un soliloquio rabioso ante mi fracaso al rootear o tener permisos de súper usuario en mi móvil. Comprendo que a los operadores de móvil y a los fabricantes de dispositivos les interese que haya aplicaciones que estén en el móvil para que el usuario las vea y aunque sea por visibilidad o publicidad les beneficie. No obstante, llevo mal que no se puedan desinstalar.

No, no quiero creerme que el motivo sea (exclusivamente) que el teléfono viene protegido para evitar que un usuario demasiado curioso lo vuelva inestable. Este proteccionismo informático está bien, pero creo que debería limitarse al ámbito de la recomendación, no al de la prescripción.

Por suerte, mi móvil no vino con demasiadas basuras de Yoigo instaladas, pero tengo aplicaciones como La Bolsa, Noticias (cuyo funcionamiento es pésimo) o HTC Likes, que no puedo desinstalar y es algo que como usuario me incomoda. Dicho sea de paso, tampoco puedo evitar que aplicaciones como Facebook (aplicación que, por cierto, no puedo desinstalar) se inicien constantemente, sin haberlas ejecutado. Quiero decir, esta aplicación no parece de mantenimiento ni básica para el sistema, ¿por qué se inicia, pues? Con permisos root estos incordios se evitan.

Y yo me pregunto, ¿acaso el dinero que pagué por el teléfono, y el que pago a mi operador por la tarifa no son suficientes para que yo pueda disfrutar al cien por cien de mi dispositivo?

Android sin permisos de súper usuario me parece algo dictador. En mi caso, HTC y Yoigo son cómplices en esta práctica, desde mi punto de vista, abusiva, ya que si logras rootear el dispositivo pierdes la garantía. No sé cómo será con otras operadoras. Vale, en el caso de los ordenadores, hay programas, como Internet Explorer desde Windows, que tampoco es sencillo desinstalarlos. Aunque no creo que se pierda la garantía por hacerlo. El tener programas en el sistema operativo que no puedes desinstalar es algo por lo que la gente se rasga las vestiduras y surgen alternativas. Piénsese en el bendito y pirata Windows uE que quitaba tonterías que había por defecto en Windows XP. A ver si en Android, donde tanto molan los estándares abiertos, pasa algo parecido. Bueno, sé que hay cosas de este estilo, pero no son realmente accesibles si el teléfono está sin root (gracioso, ¿verdad?).

En definitiva, me parece que el no ser root por defecto es el típico atropello que cuelan al consumidor medio por la todavía novedad del campo de los teléfonos inteligentes (¡jaja, inteligentes dice!). Espero que en un futuro sea diferente.

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Antítesis

Publicado: enero 3, 2012 en Curiosidades
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Algunas veces vemos en una misma frase dos términos de significados opuestos que aparecen seguidos. Esta antítesis, con frecuencia, provoca incluso gracia. Algunos ejemplos son, a saber, partido de extremo centro, anciano muchacho o un largo etcéra.

Pero ocupa un lugar insigne en el conjunto de las antítesis el que ejemplifico con una captura de una página de búsqueda de empleo. El binomio antitético definitivo es: “educación militar“.

Tu fe es un chiste

Publicado: enero 22, 2011 en Curiosidades, Religión
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Curioseando y perdiendo mi tiempo en Facebook he dado con un vídeo de Pat Condell, un comediante y escritor, en el que expone su idea acerca de la religión. Estoy totalmente de acuerdo, y me parece digno de compartir y difundir, con el miedo, el engaño y la dependencia (como dicen los psicólogos, lugar de control externo) que subyace a la religión.

Trata sucintamente el tema de la jerarquía política católica. La religión que más conozco, la católica, afirma (sus doctos padres en La Tierra) que no tiene política, solo fe. Que baje Dios aquí y me responda si “católica” (DRAE: 2. adj. Verdadero, cierto, infalible, de fe divina.) y apostólico (DRAE: Del lat. apostŏlus, y este del gr. ἀπόστολος, enviado) no tiene aspiraciones políticas (la entrada de la Wikipedia es similar a la de otro país). Este país, que también tiene banco, en vez de sistemas impositivos, IVAs, y etcéteras, para mantenerse tiene la fe (y las donaciones de otros estados).

Al vídeo le falta una frase que relacione el patriarcado con la religión cristiana (algo que un día de estos escribiré por aquí), pero no puede decirlo todo en tan pocos minutos.

Eso sí, estoy en completo desacuerdo con aquello de que no debamos respetar a los que, por los motivos que sean, creen en Dios. Más que nada, por el escudo psicológico que proporciona la religión y la posibilidad de atribuir a algo el dolor que nos ocurra en el mundo. Vale, que si atribuimos nuestras maldades y bondades a Dios, eso nos deja como a la deriva en el mundo; pero hay veces que una persona no tiene ni esa posibilidad. Tampoco creo que sea preciso tachar de débiles mentales a la gente que cree en Dios. Si hacemos eso, creo que deberíamos también catalogar así a mucha gente que cree en otras pseudo-religiones (más seculares, pero que tienen liturgias y ceremonias que perfectamente podrían ser de un culto religioso) como son creer que existen las naciones (nacionalismo) o la ceremonia, parafernalia y afición a los deportes de macro espectáculo (los que mueven mucha pasta, vamos) tipo fútbol. En la diversidad está lo bueno.

Si quereis mi opinión, quedaos con la crítica del vídeo. Lo de que la fe y los fehacientes son un chiste podemos aceptarlo o no, pero descojonarse de alguien en su cara porque cree en un Dios no me parece lo más apropiado. Dicho queda eso. El vídeo:

*Está en inglés, pero subtitulado al castellano.

De un tiempo a esta parte, las críticas a nuestra sociedad de consumo se van haciendo más frecuentes. Supongo que es una consecuencia lógica de tanto de nuestro modelo de producción como de nuestros hábitos de consumo. Hemos llegado a esta situación por algo.

Obsolescencia programada (planned obsolescence) son unas palabrejas muy raras que hacen referencia a una característica de la manera de construir un producto, o un bien de consumo, por la que se queda obsoleto en un plazo prefijado. ¿Por qué ocurre esto?

En primer lugar, en documentales y escritos al respecto, se habla de una obsolescencia programada en el mismo proceso de producción. Esto significa que la gente lista e ingenieril que diseña y fabrica los productos los hace con una vida útil determinada (en ocasiones, inferior a lo que daría de sí la tecnología). Esto es, los productos son creados desde las empresas de manera premeditada para que fallen, y así incentivar el consumo.

Por otro lado, estas mismas fuentes suelen hablar de una obsolescencia programada cuyo principal agente es el consumidor. A esta segunda obsolescencia yo prefiero llamarla obsolescencia social (otros lo denominan obsolescencia percibida). Esto significa que se nos ha metido en la cabeza la idea de que los productos dejan de valer, o son reemplazables (mola reemplazarlos) al poco. El ejemplo quizá más sangrante de esto es la moda o la tecnología informática. En éstos, cada temporada nueva, surgen nuevos productos (modelitos, ordenadores, iPads, etc.) que establecen la tendencia de compra. Este tipo de producto se queda anticuado y viejo al poco tiempo.

Si atendemos al aspecto político de toda esta historia, a mí me viene a la cabeza el capitalismo. Específicamente, me viene a la mente la bucólica imagen de la economía libre de mercado (con casitas, gente alegre trabajando y un ferrocarril), y gente en traje muy ocupada por Wall Street y esos centros de nigromancia, cabilando sobre de qué manera ganar más pasta. Resulta fácil imaginar (para mí) que el modelo de producción en los países capitalistas o capitalistizados (perdón por el vocablo) promueva o inste a una obsolescencia programada de los productos (tanto en la misma fábrica como en la educación que reciben los consumidores).

Zeitgeist

Dado que bastante gente empieza a hacerse eco de esta peculiar manera de actuar, es sencillo encontrar información acerca de esto. En primer lugar, cabe mencionar las películas-documentales Zeitgeist (esta palabra alemana significa algo así como “el espíritu de la época”). En la primera entrega, un tanto sacada de la más apasionante teoría de la conspiración, se habla muchas cosas pero mencionaré aquí el jugueteo sucio con el dinero y sus múltiples vericuetos. La segunda entrega del documental, Zeitgeist: Addendum, nos habla de la estafa económica inserta en nuestro mecanismo de producción por la cual se hace necesario tener deudas y escasez, lo cual no anda muy alejado de la estafa intrínseca a la obsolescencia programada.

Los enlaces llevan sendos documentales colgados en Vimeo. En mi opinión, son documentales que merece la pena ver. Aparte de mi escaso juicio, son documentales, por lo general, con buena acogida por parte de la crítica y la gente de Zeitgeist está comprometida en proyectos sociales (como el proyecto Venus). Si se googlea un poco no es difícil encontrar ambos documentales con subtítulos en castellano. Por cierto que una tercera entrega, Zeitgeist: Moving Forward, sale el 15 de enero. Podéis ver aquí un trailer.

The Story of Stuff

No puedo dejar de hablar de un documental en esta línea mucho más corto y menos de la teoría de la conspiración. No me malinterpreten: me gustan mucho las teorías de la conspiración, pero entiendo, que no son asequibles para todos. Este documental se llama The story of stuff (traducido como La historia de las cosas) y cuenta, bien escenificado y muy claramente, qué nos cuentan y qué no del mecanismo económico de producción que todos sufrimos. Lo mejor de esto es que, al escenificarlo, dice cómo encuadrar la parte que vemos (supermercado) con la que no vemos (fábricas, desperdicios, empleados). Es una manera muy lograda de poner en una narración esta versión del problema, a partir de los retazos que, quien más quien menos, todos hemos visto. El vídeo ha sido criticado porque se excede en determinados asertos. No me voy a meter en eso, sino que, lo meto aquí por esa cualidad, la narratividad y escenificación que tiene. Por último, pero no menos importante, el documental habla del consumismo desde el enfoque de la obsolescencia programada (aquí lo doblan como obsolencia) y, si me permitís, es la parte más jugosa del vídeo. El documental dura 21 minutos y está originalmente en inglés, pero aquí se puede ver doblado:

El gran casino europeo

Este mini-documental tiene lugares comunes con Zeitgeist: Addendum, en cuanto a contenido. No obstante, en cuanto a forma es infinitamente más corto (3 minutillos) e infinitamente menos oscuro y abstruso. Es como la explicación rápida y sencilla de las tomaduras de pelo y soflamas que nos cuelan por los mass media cuando hablan de deuda pública (ahora, con la venta de bonos de deuda de España, es fácil oírlo/verlo).

El vídeo, alojado en Vimeo, lo podeis ver aquí.

Comprar, tirar, comprar

Este es el documental estrella de esta entrada. No es tanto por su bondad documental (que la tiene) sino por su novedad, pues fue hace poco emitido en diversos países de Europa (en España, fue emitido el día 9 de enero por la cadena estatal La 2). En este documental está, en gran parte (también en los otros), amparada la breve introducción del principio de esta entrada.

Este trabajo expone la teoría acerca de la obsolescencia programada y lo hace en relación con ejemplos concretos. Tiene una primera parte un poco resumible, a mi juicio, sobre la historia del pacto de las compañías eléctricas para vender bombillas deliberadamente defectuosas y, después, pasa a ejemplos más actuales como las prácticas comerciales de determinadas productoras de hardware.

En palabras de Cosima Dannoritzer, realizadora del vídeo, “No sólo ponemos el problema sobre la mesa, sino que también mostramos algunas salidas o soluciones que ya se están debatiendo“. Ésta es una parte bien bonita del documental; consumidores ayudándose mutuamente para hacer frente a este sistema productivo. No todo iban a ser flores, recomiendo ojear esta revisión en el ABC en el que efectúa una resumen-crítica sobre el documental.

El documental dura 52 minutos aproximadamente. Está en castellano y, cuando no, tiene subtítulos.

Se puede ver, por ahora, desde TVE a la carta en la web de La 2, pinchando aquí. No obstante, dado que TVE a la carta dura dos semanas, y por si acaso, he subido (en MP4) el documental a Deposit Files. Puedes descargarlo pinchando aquí.

Recapitulando, creo que conviene que todos nos informemos sobre nuestro consumo, reflexionarlo, y hay que leer y escuchar qué dice otra gente sobre ello (de ahí los documentales). Es importante ponerse uno relativo, pensar si pasaba esto antes, si pasa hoy en día, en la misma medida, fuera de Occidente y tal. De un tiempo a esta parte, no me gusta demasiado la idea de progreso, pero si queremos progresar como sociedad opino que hay trabajo que hacer.

Primera encuesta

Publicado: febrero 3, 2010 en Curiosidades
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No es que sea la ultra inquietud metafísica, pero es un tema que me hace gracia. Hablo de las múltiples palabras que sirven para nombrar a este objeto que usamos para regar plantas (entre otros posibles usos).

Por favor, si no está el término que empleáis para referiros al objeto, dejadlo escrito que tengo curiosidad.

xD

Dentro de poco ya pongo una entrada seria.

Esto es lo que se llaman entradas de relleno, como en el anime.

La primera tontería se trata de un pie de foto que un buen amigo y lector de este blog (¡alguien me lee!) descubrió en un períodico gratuito que dan a la entrada del transporte público un pie de foto curioso y gracioso. La noticia en cuestión es sobre Berlusconi (¿nadie quiere arrojarle nada a Aznar?). Por cierto, la entrada corresponde al 15 de diciembre del pasado año.

La otra tontería de la que quería hacer partícipe a la internet es un termómetro de farmacia que un día vi por las calles de Madrid. No necesita de más explicación esta bobada.

Si bien este blog nunca fue demasiado serio, los lectores habrán de disculparme. Empiezo en nada los exámenes y tengo excusa. Cuando acaben ya publicaré algo más serio.