Sobre la Responsabilidad Social Corporativa

Publicado: octubre 30, 2014 en Política, Trabajo
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Cada poco tiempo, en el mundo de la empresa, especialmente el de aquel terreno difuso y movedizo de la Consultoría, surgen modas. Estas modas las crean grandes empresas proveedoras de tecnología, think tanks o entidades poderosas, grupos de opinión, etc. Luego, cada líder o empresario que se precie debe repetirlas para no quedarse fuera. Se las crea o no.

Hablo del emprendimiento, el 2.0, la gamificación… Hoy desempolvo este descuidado blog para escribir unas reflexiones sobre una de estas modas: la responsabilidad social corporativa.

La manera típica de definir este concepto es con este motto: La empresa equis ha obtenido beneficio de la sociedad, así que, ¿por qué no va a revertir parte de ese beneficio en la sociedad? En el plano teórico esto es maravilloso, como muchos de estos conceptos bonitos que se ponen de moda en sectores como consultoría, márketing, publicidad, etc. Pero en el terreno de lo práctico he visto cosas algo alejadas de este ideal.

Como es el concepto de moda, de pronto brota toda una hueste de cantamañanas con títulos como advisors, consultants y formadores de responsabilidad social corporativa (RSC, a partir de ahora). Y, por supuesto, multitud de empresas de formación de calidad dudosa tardan lo mismo que el batir de alas de un colibrí en lanzar al mercado cursos de formación sobre esto (si es solo para líderes o directivos, mejor). De igual modo que tenemos cursos y másteres en emprendimiento, en sea usted creativo, y,  en gamificación, tenemos también cursos sobre cómo ser solidario desde la empresa con RSC.

El subirse al carro es algo fundamental en este tipo de actividades empresariales. Aunque no solo en estos sectores. Empresas más tradicionales, como la macro constructora FCC elabora informes de RSC. Curioso, ¿no? A una empresa que está salpicada por los papeles de Bárcenas se le llena la boca con la RSC mientras se dice que hace el habitual contubernio con las adjudicaciones, pliegos, donativos y tráficos de influencias.

Y es a eso lo que me refiero. Puedes hacer un curso sobre Gamification y que no está para nada gamificado en su funcionamiento, como es el -a pesar de eso- buen curso de Coursera al respecto. También puedes elaborar en tu empresa informes de RSC cuando has seguido el modelo del pelotazo del ladrillo y las concesiones.

Pongo más ejemplos. Y, aunque ahora no los referencio, son ejemplos de empresas reales que han llegado a mis oídos. Puedes impartir un máster universitario sobre RSC, y al mismo tiempo, te sirves del SEPE para coger gente con el pretexto de impartirles un curso, ponerles a currar unos meses mientras dura el curso (sin retribución), y cuando se acaba la formación, contratarles (ya que el SEPE obliga) por poco más del salario mínimo. Imaginemos que el ideólogo de esta trampa luego acaba siendo coach para directivos. Otro ejemplo: puedes vender cursos de habilidades de emprendimiento, de RSC a otros, y luego tener la propia empresa llena de becarios que acceden mediante un curso (para hacer convenio) que tienen que poner de su bolsillo.

Por eso, cada vez que leo RSC me entran ganas de poner a estos empresaurios a currar en las mismas condiciones que tienen a sus empleados y que, ahora sí, sigan promocionando la RSC. Si bien también he visto ejemplos honrosos de ello, activo todas las alarmas cuando veo a alguien que va vendiendo RSC por ahí.

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